Central de Abastos Tuxtla vs. El efecto de la modernidad

 

César Trujillo : CUARTO PODER

La vorágine de la modernidad está a punto de transformar a la Central de Abastos en un elefante blanco. La construcción de tiendas departamentales con capital extranjero relega a los productores chiapanecos cada vez más.
El proyecto que hace 18 años contemplaba un centro de distribución para el estado, en la anhelada zona industrial, quedó en el olvido.
No hay apoyo gubernamental de ningún tipo. Las calles lucen despedazadas, llenas de hoyos y lodo. Los automovilistas tienen que disminuir la marcha para ir ‘surfeando’ los enormes baches. No hay alumbrado público y los socios que laboran hasta tarde ya han sido presas de la inseguridad.
"Han asaltado ya a algunos de nuestros socios. Hemos pedido que nos regalen alumbrado para la calle, ya que hasta miedo de entrar en la noche da. También hemos pedido que arreglen las calles pero no hacen caso a nuestras peticiones", explican los asociados.
Tal parece que el objetivo que han elegido las autoridades para la Central es "desaparecer". Las autorizaciones de los gobiernos para la construcción de complejos comerciales han creado una periferia industrial que tiene acorralada a la Central. Lo más lamentable es que miles de familias que viven de este centro podrían quedar desempleadas. Algunas, quizá, podrán rescatar algo. Otras sufrirán las consecuencias de la globalización.
Pero no es sólo un efecto de "erosión comercial local", sino que la necesidad de edificar los grandes emporios los lleva a destruir también ecosistemas. Varios parques, como el Pumpushuti o el Juan Pablo II, hablan por sí solos. El poder económico es más fuerte que el medio ambiente.
La mesa directiva está consternada. En la asamblea de este fin de semana expusieron su preocupación. "Tenemos riesgo de quiebra, no podemos competir contra los precios ni el capital de las trasnacionales", expone Mario Fonseca, líder de la Central.
"La Central es hoy un complejo del tercer mundo", dice Fonseca. Sus instalaciones son obsoletas. Algunas inoperantes. Otras insuficientes, pero todas con infraestructura arcaica, sin mantenimiento.

Proyecto de Abastos

Hace 18 años fue creada la Central de Abastos. Las maquetas contemplaban un complejo industrial que sería el sostén del estado. Habría una gasolinera, hoteles económicos y una central camionera de segunda, para apoyo de quienes llegaran a mercar a la central.
El proyecto lucía ingente. Los sueños de los asociados crecieron con la explicación de las pretensiones gubernamentales de aquel tiempo.
"Ser quienes distribuirían los productos a todo el estado es una gran responsabilidad, pero un sueño que todos anhelamos", señala don Fermín Grajales Gómez, vocal de la mesa directiva y encargado del ramo de abarrotes.
Los socios accedieron al proyecto. El gobierno de esa época expropió los terrenos y les otorgó un espacio decoroso. El resto sería para la distribución del proyecto y de algunas bodegas, en caso de que los asociados requirieran de mayor espacio.
La construcción comenzó pero nunca fue terminada. Se crearon naves y dentro de éstas, bodegas. Los espacios eran buenos en su tiempo. Ahora, con la demanda, son muy reducidos y no son de mucha utilidad. Los socios tienen bodegas en la ciudad o fuera de ésta, mismas que usan para guardar la mercancía y acarrearla en varios viajes durante el día para poder cubrir la demanda de los compradores.
"El costo de traslado es alto. Sólo para poder cumplir con lo que los compradores necesitan, tenemos que hacer varios movimientos de mercancía en el día, además de que es muy laborioso", explica Grajales Gómez.
El volumen que manejan los socios supera enormemente a los espacios en la Central. La problemática los llevó a pedir apoyo al gobierno, pero los han ignorado.
El abandono es evidente. La Central de Abastos es el patito feo. El hijo no deseado. ¿Ejemplos? Muchos. Uno de ellos es el agosto del área de Limpia del municipio que cobra a la central por metro cúbico la recolección de basura. Así, la Central eroga un aproximado de tres mil pesos diarios para poder tirar los desechos que ahí se generan.
Con ello, la Central tiene que luchar no sólo contra las trasnacionales que se apoderan del estado, sino contra la apatía gubernamental que los mantiene aislados, "sin ningún tipo de apoyo".

Trasnacionales
Las empresas extranjeras son un juego peligroso. Si bien es cierto que crean empleos desde su edificación hasta que empieza a ponerse en marcha, también es cierto que crean un efecto de muerte lenta a los pequeños comercios que están en su alrededor.
"Es un efecto bomba atómica porque va erosionando lo que está a su alrededor… crean un sistema de inyección, ya que sacan la savia, la utilidad, y se la llevan a otro lado, fuera de Chiapas, no la irrigan aquí", señala Fonseca.
Las trasnacionales son creadoras de empleos, aseguran algunos expertos. Sin embargo, la Central de Abastos sostiene a unas 20 mil familias, aproximadamente. Si ésta desaparece, ese número quedará en el abandono, a la deriva, aseguran.
"Quizá el daño no se vea a corto plazo, sin embargo, con el paso del tiempo sí será un impacto fuerte para la economía de los socios", señala el director general de la Unión de Bodegueros y comerciantes de la Central de Abastos, Abraham Moisés Vidaur.
El riesgo de que los menos fuertes quiebren es muy probable. Los productores se verán afectados. Las trasnacionales traen su mercancía de fuera. No consumen lo local, y si lo hacen es en menor escala.
"Las empresas extranjeras no consumen a la Central de Abastos. Generan una competencia desleal al hacernos a un lado desde el productor hasta el bodeguero. Los precios son más bajos en algunas cosas y a nosotros se nos dificulta competir contra ello", asegura otro de los socios.
La competencia será fuerte, pero "aquí estaremos, en pie de lucha. Tratando de salvar este espacio que nos da de comer", corean al unísono.

Labor
La Central de Abastos es la única de su tipo en Chiapas. Tapachula también cuenta con un pequeño centro de distribución, empero, es la Central -que se ubica en la capital del estado- la que abastece a casi todo Chiapas. Para la zona Altos, Selva, parte del Soconusco y Costa, y la Sierra, se ven las camionetas salir cargadas de mercancía. Miles de mercantes llegan con sus vehículos para adquirir productos que distribuirán en sus municipios.
La Central de Abastos cuenta con 94 asociados. Es una Sociedad Civil y genera sus propios gastos. Según estadísticas presentadas, la Central de Abastos mueve entre cinco y 10 mil toneladas mensuales de producto, entre abarrotes, frutas y legumbres.
Cada productor al hacer entrega de su mercancía recibe su pago al momento. "No tiene que hacer varias visitas para cobrar una factura, como en las empresas extranjeras", señalan los socios.
Cierto. Según un sondeo a algunos productores que se aventuran a comerciar con los grandes emporios son de tres a cuatro visitas las que hacen para poder cobrar un dinero que les pertenece.
"Nos hacen esperar horas y al final nos dicen que regresemos otro día porque están muy ocupados. Hay compañeros que se cansan o que no tienen dinero para estar mendigando su propio dinero y mejor regalan su producto", asegura Sebastián Pérez Pérez, un comerciante de la zona Altos.
Pero no es sólo la espera a lo que se enfrentan los productores locales, también al "coyotaje" que emplean las empresas. El ‘regateo’ es constante y el productor termina cediendo ante la necesidad de regresar con algunos pesos encima para alimentar a su familia.

El abandonado

La modernidad absorbe a la Central, pero no de forma positiva. Es decir, no les da las herramientas necesarias para crecer y ser competitivos.
"Nosotros necesitamos que el gobierno nos apoye. Que nos dé la oportunidad de adquirir más terrenos para ampliar nuestros espacios y ser competitivos", explica don Fermín Grajales Gómez.
Cabe señalar que hace un tiempo el Congreso del Estado había otorgado permisos a empresarios para construir en terrenos de la conocida zona industrial; empero, la falta de pericia de los empresarios los llevó a pedir una prórroga. ¿La justificación? Los empresarios aducían problemas por la crisis económica, aunque ésta no había llegado a colapsar los bolsillos de los mexicanos aún.
"Si el gobierno nos da una oportunidad de este tipo nosotros sí construimos de inmediato. No somos ricos pero al menos nos interesa crecer como empresarios y seguir creando ingresos para miles de familias chiapanecas", explican los integrantes de la mesa directiva.
Así, mientras el sol se esconde tras las nubes y el viento anuncia la lluvia; un gigante empieza a despertar… Mañana será otro día. Una lucha más por subsistir.

“si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”

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