23 razones para no votar por el Verde, Por Denise Dresser

 
 

Te compartimos muy buenas razones para que no votes por el PVEM partido parásito apadrinado por el PRI. 

 

 
 

Perfil

Denise Dresser es una reconocida periodista y académica mexicana, especialista en Ciencias Políticas. Estudió un doctorado en la Universidad de Princeton. Es también una periodista cuya obra gira en torno a la vida política de México. Es profesora de Ciencias Políticas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y es autora de varios trabajos académicos especializados sobre la política mexicana y las relaciones entre México y los Estados Unidos.

1) Porque actualmente puede integrarse al Partido Verde Ecologista de México, con calidad de miembro, cualquier mexicano que desea enriquecerse, se interesa por otorgar permisos para construcción en reservas ecológicas, apoya la pena de muerte, tiene algún vínculo con las televisoras y respeta los negocios privados de la familia González. El Partido Verde Ecologista de México está abierto para todos los mexicanos que quieren colaborar en el engaño a la población sin importar credo, clase social, IQ, edad o sexo.
 

2) Porque la afiliación al Partido Verde Ecologista de México, es individual, personal, libre y paga muy bien.

3) Porque quienes votan por el Partido Verde en los hechos le entregan un cheque en blanco a Jorge Emilio González -mejor conocido como el “Niño Verde”-, así como a sus múltiples prestanombres.

4) Porque hoy no puede afiliarse a ese partido persona alguna con un mínimo de credibilidad, honestidad o compromiso con el país.

5) Porque los miembros del Partido Verde usan recursos públicos para discotecas, limosinas, viajes a Europa y suites de lujo en hoteles playeros.

6) Porque los miembros infantiles y juveniles (incluyendo boxeadores y pasantes de Derecho) pueden emular a Jorge Emilio González Martínez exclusivamente.

7) Porque los miembros del Partido Verde tienen derecho a actuar en nombre del partido para defender el patrimonio privado que han logrado acumular. Siempre serán apoyados por el Partido en acciones ilegales para defender permisos, contratos, sobornos y desvíos.

8) Porque los miembros del Partido Verde Ecologista de México pueden integrar acciones corruptas o colectivas y fijar sus propios programas de cohecho, siempre y cuando vayan acorde con los principios básicos del partido.

9) Porque los miembros reciben “educación ecologista” para mejorar la situación monetaria de su familia.

10) Porque los miembros gozan de libertad de expresión para refrendar de manera unánime el liderazgo de Jorge Emilio González Martínez.

11) Porque la principal obligación de los miembros del Partido Verde es actuar en su vida diaria con rapacidad y cinismo. Es ser un buen ejemplo de persona que aplaude videos en los que apoya la pena de muerte, que cuida de los prestanombres, que demuestra cariño por la familia González Torres, que aprecia los recursos multimillonarios que el IFE le entrega y que respeta a su fundador, Carlos Salinas de Gortari.

12) Porque las instancias y órganos directivos del partido son: I. Asamblea Patrimonial; II. Comisión Ejecutiva Familiar; III. Comisión de Repartición Interna; IV. Comisión de Lavado Financiero; V. Comisión Nacional de Ladrones; VI. Asamblea para Aplaudir al Niño Verde; VII. Comisión Ejecutiva para Escudar a Jorge Emilio; VIII. Comisión Estatal Maite Perroni y Raúl Araiza; IX. Asamblea del Vales para Medicinas; X. Comisión Ejecutiva para Venderse al Mejor Postor; XI. Asamblea Verde para Viáticos.

13) Porque la Asamblea Nacional es el órgano de rendición suprema a la voluntad de la familia González Torres. Se reúne por lo menos cada cuatro años y se integra con primos, hermanos, tíos, novias, cuñadas y nietos de la familia González Torres quienes tienen derecho a recoger su cheque, el cual les es entregado en las instalaciones de Televisa Chapultepec.

14) Porque aprueba cualquier coalición con uno o varios partidos políticos, dependiendo de cuál ofrezca más dinero.

15) Porque la Comisión Ejecutiva Familiar es la representante del Partido y su Órgano de Dirección Permanente. Se reúne por lo menos todos los domingos en los restaurantes más caros del país, y se organiza en secretarías para realizar las tareas necesarias de repartición de dinero.

16) Porque la Comisión Ejecutiva Familiar ha aprobado la postulación y el registro de Enrique Peña Nieto como candidato de la coalición para la elección presidencial, en función de cuanto ha prometido pagar por el apoyo.

17) Porque el Partido ha aprobado, de acuerdo con el número de carros nuevos, los planes vacacionales, y el número de suites privadas que necesita, el programa de gobierno al que se sujetará el candidato de la coalición de resultar electo.

18) Para que una persona pueda ser electa Presidente Nacional del Partido Verde de México, se requerirá que haya llegado a un trato con Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto, y que haya sido un lacayo ininterrumpido de las televisoras por lo menos cuatro años al momento de la elección.

19) Porque cualquier miembro del Partido Verde Ecologista de México que desee participar como candidato a un puesto de elección popular, podrá solicitarlo a Televisa. Acompañará la solicitud de un escrito que acredite su vasallaje incondicional. Una vez designados los candidatos se les asignará la chequera correspondiente.

20) Porque el Partido Verde presenta en cada elección en la que participa una plataforma electoral que contiene lo siguiente: I. Un análisis de la posibilidad de hacer negocios de la localidad, Estado, o de la Nación, según sea el caso; II. Una especificación de los principales contratistas; III. Las alternativas de enriquecimiento individual y colectivo.

21) Porque al organismo encargado de administrar el financiamiento se le denomina Comisión de Patrimonio Familiar del Partido Verde Ecologista de México, conforme a lo siguiente: I. La Comisión está integrada por miembros de la familia González Torres; II. La Comisión tiene la facultad de determinar las partidas presupuestales que se embolsa, para las actividades que considera prioritarias a los intereses de la familia.

22) Porque los miembros del Partido que ocupan puestos de elección popular, deben entregar a la familia González Torres una cuota del 15% de sus ingresos obtenidos por el desempeño de su cargo.

23) Porque cualquier tipo de controversia que se llegue a dar entre los miembros del Partido, sus instancias y/o órganos directivos, será resuelta por sus allegados que actualmente trabajan en el Instituto Federal Electoral o en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 

 

 

CONCLUCIONES

 

Infantilismo electoral

14 de abril de 2012 · Comentarios desactivados Edicion Jalisco, Jalisco
 

Votar es una de las múltiples tareas que cubre la agenda del ciudadano en una democracia. Ni siquiera es difícil. Sin embargo, la batahola electorera que escenificamos revela nuestro disminuido nivel de politización. Síntomas evidentes de este cruel diagnóstico son los irigotes electoreros en que concluimos siempre nuestras charadas. Aparte son ejercicios demasiado caros. Del actual se habla de una erogación de 25 mil millones de pesos, monto que debería preocuparnos. Duran demasiado en cartelera. Se hable de vedas, recortes o campañas abiertas, es muy extenso el lapso que se les dedica. También es excesiva la atención ciudadana que reclaman. Por lo mismo, su reglamentación se nos ha vuelto una maraña recargada e insufrible.
Pesando tanto, apenas acude a las urnas la mitad o un poco más de los ciudadanos en edad de hacerlo. En 25 años, un lapso generacional, llevamos registrados dos escándalos masivos por denuncia de fraude, cuyas heridas no logran ser restañadas. No se ha podido generar, en todo este tiempo de ejercicios electoreros, costosos, largos y empinados, una satisfactoria conducta política atenida a partidos políticos, que canalicen con atingencia la energía ciudadana. Retrata esta dolencia una metáfora de López Obrador, cuando dice: “Como este PAN ya no tiene levadura, ahora están inflando un merengue”. ¿Dónde hallar, en tan agitado sainete, la sustancia partidista en contienda?
La semana pasada Denise Dresser aportó 18 razones para no votar por el PVEM (Proceso 1849). Centra su argumentación en el engaño que significa sufragar por candidatos, para que una pandilla familiar, la de los González Torres, valida de nuestra inconsciencia e ignorancia, sea autorizada a seguir medrando “legalmente” del erario. No podría mantenerse la estafa sin sus nexos vivos con el PRI, con Televisa y aún con Salinas de Gortari, su padre putativo. Es análisis que no tiene desperdicio. Otro tanto habría que hacer con los enjuagues del Panal, que sufre de idéntica afección. No es clavija única en las trabes que apuntalan a la Gordillo, pero le sirve de alcayata fuerte. No será entonces iniciativa suya desecharla, sino tarea colectiva removerla. Mas resultaría una conclusión precipitada palomear a los llamados partidos grandes como si fueran institutos sanos y robustos. Padecen de idéntico mal que los descalificados. La hojarasca publicitaria que los cubre y la maraña de intereses que enjuagan mantienen un tanto invisibles sus llagas. Pero no son entes sanos. Una revisión atenta a su accionar faccioso nos permitiría descorrer el velo que cubre sus inmundicias. Al PAN actual no le sirve de nada su viejo lema para construir una patria ordenada y generosa. Lo mueve la defensa a ultranza de la acumulación privada, la privatización de la economía nacional y su reparto ganancioso entre ellos.

Tampoco su tradicional observancia democrática, sustituida por el pragmatismo arrasador, que se impone al grito del “haiga sido como haiga sido”. No es difícil atisbar tras esta conducta proterva el ansia mal refrenada por la rapiña y el despojo. El ímpetu de la auri sacra fames (la maldita codicia del oro) que contradice todo el historial proclamado del panismo. Ahora está puesto al servicio de una pandilla, a la que la mueve el atraco de las arcas públicas para beneficio particular. Del PRI se alegó siempre tamaña perversión. Es la razón de su clientelismo, su corporativismo, sus consignas verticales, su disciplina. Ahora que parece recuperar la batuta de la conducción nacional, resulta triste ver que su ausencia de 12 años no lo curó de tan nefasto cáncer. Al contrario, le generó anticuerpos y regresa por sus fueros. No se diga ya del travestismo político que vive el PRD. Lástima de ilusiones y esperanzas que, hace un cuarto de siglo, cobijaron su nacimiento. Ahora es espantajo similar a la pareja de los mimos mayores, PRI y PAN. Aún no conocemos la madurez cívica que proporciona una vida política transida por partidos. Está viva nuestra raigambre cristiana, nuestro teologismo soterrado. Nos atrapan, sin que logremos escabullirnos de sus tenazas no racionales, consideraciones sentimentales y moralistas. Mantenemos vivo en todo ello nuestro catolicismo de catacumba. No desaparece de nuestros escenarios su influencia, porque no la hemos sometido a la lupa de la revisión sensata, que le fija sus límites. Tampoco nos hemos curado de la prédica del insurreccionismo abstracto.

Por eso no sabemos qué hacer con sus raigones inconscientes. Nos perdemos en vericuetos al debatir sobre el voto útil o el nulo; la abstinencia estilo Marcos o la propuesta de la resistencia pacífica estilo Javier Sicilia. No logramos sentar siquiera las bases mínimas objetivas del juego electoral mismo, pues tenemos oscurecido el panorama. Ni idea tenemos de lo que es un partido político. En los que dicen serlo no hay vida intelectual, no se generan debates ni se discuten sus estatutos, y menos su observancia. Nadie conoce los principios y objetivos que rigen a los que andan en contienda. Nadie los diferencia por su fondo. Nadie quiere saber nada de estructuras organizativas que determinen su vida interna ni se atiene en su conducta política a tales orientaciones claras y distintas. No se distingue la disciplina partidista por ningún lado. La Constitución establece que ellos son las instancias autorizadas para encauzar la energía electoral. A pesar de esto, son inexistentes, meras pantallas para ocultar intereses de grupo enquistados en el poder, por arrebatar los jugosos presupuestos del oro nacional, como premio a la lealtad “partidista”. ¡Cuánta paradoja! Por eso resulta interesante el conato de alternativa envuelto en la candidatura de Enrique Alfaro por la gubernatura de Jalisco. Intentó él apelmazar en un paquete a la izquierda local, pero se topó de frente con la obcecación cerrada del PRD, al servicio de Raúl Padilla, uno de los poderes fácticos del estado. Parecían hacerle zozobrar su propuesta. A pesar del peligro que significa la tentación caudillista, no se arredró. Sigue en la brega, lo cual es buena noticia para estos lares. Cada día se le suma más gente de temple, de probada calidad política. Estimula ver en esta trinchera personajes de la talla del propio Alfaro, de Esteban Garaiz, de Augusto Valencia y de muchos otros jaliscienses de reconocida honestidad y con alto prestigio. Es lo que establece la diferencia entre un partido verdadero y una turba de truhanes.

La propuesta de Alfaro tiene que prender y madurar hasta constituirse en un auténtico partido político. La población tiene que apoyarla en las urnas, pues se trata de una propuesta objetiva y convincente. No se vale que la condene el derrotismo, que proviene de la inercia del cencerro de la abulia. Es apuesta saludable.

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